Nuestra historia

Todo empezó en una cocina.

Buenos Aires, 2016. Un domingo en familia, cuatro o cinco horas cocinando, la casa oliendo a pastelería recién hecha. Al día siguiente llegaban los amigos y en diez minutos la mesa estaba vacía.

Eso nos pasó una vez. Y otra. Y otra.

Y un día Rodrigo se hizo una pregunta que lo cambió todo: ¿por qué algo que le gusta a todo el mundo tiene que costar tantas horas de trabajo?

Haz la prueba tú mismo. Pregunta en cualquier sitio quién disfruta de la pastelería. El noventa por ciento levanta la mano. Pregunta ahora quién sabe hacerla — o tiene tiempo, o tiene ganas. La mitad la baja.

Ahí estaba el hueco. Ahí nació Tigoût.


La idea era simple. La ejecución, no tanto.

Hubo que contratar ingenieros en alimentos, ingenieros industriales, ingenieros mecánicos. Armar un equipo desde cero. Y entonces llegó lo más difícil para alguien que quiere las cosas ya: esperar.

Esperar a que el producto saliera perfecto. Aprender que hay cosas que tienen su tiempo, su maduración, y que no se pueden acelerar. Que la impaciencia es el precio que pagas cuando quieres hacer algo que valga la pena.

Valió la pena.


Llegamos a España con una convicción: que la pastelería artesanal no debería ser un privilegio de quien sabe cocinar, tiene tiempo o vive al lado de una buena pastelería.

Debería estar en tu congelador. Lista cuando la necesitas. En diez minutos.

Sin ensuciar. Sin esfuerzo. Sin renunciar a que sea de verdad buena.

Eso es Tigoût. No es una galleta industrial. Es la pastelería que hacíamos en casa — la que dejaba la mesa vacía en diez minutos — ahora al alcance de cualquiera.

Rodrigo Córdoba · Fundador
Buenos Aires → Madrid · Desde 2016